A continuación escribo mi traducción de lo que me parecieron las ideas principales sobre este tema en el libro de Criswell Freeman y Connie Wetzell. “God’s survival guide”.
Rencor
Te encuentras atrapado en las arenas movedizas del rencor? Si es así, estate consciente de que no sólo estás desobedeciendo a tu padre celestial, sino también estás perdiendo tu tiempo. El mundo guarda pocas recompensas, si es que alguna, para aquellos que permanecen enfocados con rencor en las injusticias pasadas.
La palabra de Dios es clara al respecto. En el capítulo 43 de Isaías se lee: “El señor dice, Olvida lo que sucedió, y no pienses en el pasado”. La ironía de nuestra poca visión es que al permitirnos amargarnos por nuestras decepciones, de manera inevitable nos aprestamos para experimentar más decepciones en el futuro. Porqué? Porque corazones agrios, producen frutos agrios. (Lucas 6:44, 45).
La amargura es una enfermedad espiritual que nos puede consumir si se lo permitimos. Nuestro reto, como creyentes responsables que buscan caminar con Dios es que debemos entrenarnos a nosotros mismos a pensar –y a orar- en formas que remuevan el veneno de la amargura de nuestros corazones.
Si te hallas a ti mismo inmerso en sentimientos intensos de ira o resentimiento, sabes de sobra el poder destructivo de esas emociones. Cómo te puedes deshacer de ellas? En primer lugar, debes en la oración pedirle a Dios que limpie tu corazón. Luego debes aprender a cacharte a ti mismo cuando tu corazón empiece a ser atacado con pensamientos de amargura u odio. En resumen, debes aprender a reconocer y a resistir pensamientos antes de que estos tomen por presa a tus emociones.
Si existe aunque sea una sola persona –viva o muerta- de la cual conserves sentimientos de amargura, es hora de perdonar. O, si estás envenenado contra ti mismo por algún error del pasado o falla, es tiempo finalmente de que te perdones a ti mismo y continúes tu vida. Recuerda que la amargura no es parte del plan de Dios para tu vida, por tanto reza, piensa y perdona respectivamente.
Isaías 38:17
17 Mi amargura se cambió en bienestar: tú has preservado mi vida de la fosa del aniquilamiento, porque has arrojado detrás de tus espaldas todos mis pecados.
Hebreos 12: 14, 15
14 Procurad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
15 Poned cuidado en que nadie se vea privado de la gracia de Dios; en que ninguna raíz amarga retoñe ni os turbe y por ella llegue a inficionarse la comunidad.
Dame tal amor por Dios y los hombres que extermine todo el odio y el rencor. –Dietrich Bonhoeffer-
Preocúpate tanto por la buena voluntad, de modo tal que no tengas espacio para la mala voluntad. – E. Stanley Jones-
La amargura es el precio que nos cobramos a nosotros mismos por no estar dispuestos a perdonar. –Marie T. Freeman-
La rememoración de una herida es una flecha oxidada y veneno para el alma. – St Francis of Paola-
El perdón es la llave que abre la puerta del resentimiento y las esposas del odio. Rompe las cadenas de amargura y los grilletes del egoísmo. –Corrie Ten Boom-
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