A continuación escribo mi traducción de lo que me parecieron las ideas principales sobre este tema en el libro de Criswell Freeman y Connie Wetzell. “God’s survival guide”.
Problemas de salud
El teólogo americano Reinhold Niebuhr redactó un verso profundamente sencillo que se le ha llegado a conocer como la oración de la serenidad: “Dios, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el coraje para cambiar aquellas que puedo, y la sabiduría para saber diferenciarlas”.
Las palabras de Niebuhr son de particular importancia cuando enfrentamos problemas de salud. Siempre que tengamos retos de salud, debemos buscar la guía de Dios mientras luchamos por aceptar las cosas que no podemos cambiar, y al mismo tiempo esforzarnos con garra por cambiar las cosas que sí podemos modificar.
Si tú, o alguien más que tú ames está enfrentando un problema de salud, hay ciertas cosas que puedes controlar y he aquí ciertos consejos bíblicos que pueden ayudar.
Nunca pierdas de vista las promesas de Dios: Lee libros espirituales como esta guía, la Biblia, que contienen promesas que pueden ofrecerte ánimos y esperanzas por luchar. Confía en las promesas de Dios. (Hebreos 10:36). “36 Necesitáis paciencia en el sufrimiento para cumplir la voluntad de Dios y conseguir así lo prometido”
Recuerda: casi nunca es demasiado tarde para mejorar tu salud: Considera un estilo de vida mas saludable como forma de alabanza. Cuando Dios describió tu cuerpo como un templo. No estaba bromeando. Muestra tu respeto por la palabra de Dios al mantener tu templo en la mejor forma posible. (1 Corintios 6: 19, 20) “19 ¿O no saben que sus cuerpos son templo del Espíritu Santo, que habita en ustedes y que han recibido de Dios? Por lo tanto, ustedes no se pertenecen, 20 sino que han sido comprados, ¡y a qué precio! Glorifiquen entonces a Dios en sus cuerpos”
Se proactivo con relación a tu salud. No te quedes sentado y esperes a que las cosas se pongan peor, busca la mejor ayuda que puedas encontrar, y empieza la búsqueda AHORA. (Proverbios 27:12) “2 El hombre precavido ve el mal y se esconde, los incautos siguen adelante y la pagan”
Ve tu viaje por mejorar tu salud también como un viaje espiritual: Y entre más crecimiento espiritual experimentes, mejor. (2 Pedro 3:18). “18 Creced, pues, en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. A él la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.”
Recuerda: La vida es un regalo –la salud debe ser ganada: Puedes mejorar tu salud al cultivar hábitos sensatos y atender tus necesidades médicas más tarde que temprano. (Efesios 4:1) “4 1 Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido.”
Tal vez este es el momento adecuado para que te comprometas contigo mismos a un de estilo de vida más sensible. Si es así, tendrás que observar de cerca la forma en la que comes, en la que te ejercitas y la forma en la que priorizas los asuntos de vida y salud. Recuerda: la forma más segura de revolucionar tu salud física es revolucionar tus hábitos.
Y si te encuentras en circunstancias de salud desfavorables, que el controlarlas por el momento está más allá de tu poder, acepta esas circunstancias... y confía en Dios. Cuando lo haces, puedes ser confortado en el conocimiento de que tu creador es cariñoso y sabio, y que entiende su plan perfectamente, aún cuando tú no lo entiendas.
Lucas 22:42
42 "Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya".
Santiago 5:13
13 Si alguien está afligido, que ore. Si está alegre, que cante salmos.
Proverbios 17:22
22 Un corazón alegre es el mejor remedio, pero el espíritu abatido reseca los huesos.
Dios ayuda al enfermo en dos formas, por medio de la ciencia de la medicina y por medio de la ciencia de la fe y de la oración. –Norman Vincent Peale-
La mejor forma de mostrar mi gratitud a Dios es aceptar todo con alegría, aún mis problemas. –Madre Teresa-
Jesús amo la voluntad de su padre. Acepto las limitaciones, necesidades, condiciones, y las propias cadenas de su humanidad mientras caminó y trabajó aquí en la tierra, cumpliendo momento a momento su divina misión y las rigurosas demandas de su encarnación. Nunca hubo una palabra, ni siquiera una mirada de queja. – Elisabeth Elliot-
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