A continuación escribo mi traducción de lo que me parecieron las ideas principales sobre este tema en el libro de Criswell Freeman y Connie Wetzell. “God’s survival guide”.
Muerte de un ser querido
A todos nos visita la pena en algún momento. Cuando experimentamos la pérdida de un ser querido, puede que experimentemos un dolor que es tan profundo y tan intenso que honestamente nos preguntamos si la recuperación es posible. Pero con Dios, todas las cosas son posibles, y ninguna situación es irremediable. La fe cristiana, como se dice por medio de palabras en la Biblia, es una fe que sana. Ofrece confort en tiempos de problemas, ánimo en vez de temor y esperanza en vez de desesperación.
Para los cristianos, la muerte no es un fin; es el inicio. Para los cristianos, la tumba no es el lugar de descanso final, es un lugar de transición. Y aun así, cuando sabemos que nuestros seres queridos están en paz con Cristo, aún así seguimos llorando lágrimas de amargura, no tanto por aquellos que partieron como por aquellos que nos quedamos.
En épocas de intensa tristeza, debemos voltear a Dios, y debemos animar a que nuestros amigos y familiares hagan lo mismo.
Si estás experimentando el dolor intenso de una pérdida reciente, o si sigues con el luto de una pérdida de hace mucho tiempo atrás, es tiempo de repasar las promesas de Dios. Y conforme lo hace, las siguientes ideas pueden ayudar:
1. El duelo no está hecho para ser eliminado o temido; está hecho para que se trabaje por medio de él. El duelo hiere, pero el negar tus sentimientos reales puede doler aún más. Con la ayuda de Dios, puedes hacerle frente al dolor y moverte más allá de él. (Salmo 118: 5, 6) “5 En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó dándome un alivio. 6 El Señor está conmigo: no temeré;¿qué podrán hacerme los hombres?”
2. El proceso del duelo lleva tiempo: Dios no promete curación inmediata, pero si promete curación: (2 Reyes 20:5) “He oído tu súplica, he visto tus lágrimas. Yo te voy a curar: dentro de tres días subirás a la Casa del Señor”
3. Otras personas han experimentado un duelo similar al tuyo, y están con ganas y dispuestos a ayudar, permíteselos (Mateo 5:4) “4 Felices los afligidos, porque serán consolados”
4. A la hora debida, Dios secará tus lagrimas si se lo permites: Y si no le has permitido empezar su proceso de curación, HOY es un día perfecto para iniciar. (Salmo 147:3). “3 sana a los que están afligidos y les venda las heridas.”
5. Puedes usar tu propio sufrimiento como una forma de ayudar a otros – y en el tiempo adecuado, eso es precisamente lo que debes hacer. (Gálatas 6:2) “2 Ayúdense mutuamente a llevar las cargas, y así cumplirán la Ley de Cristo.”
Apocalipsis 21:4
4 Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado.
Juan 14:1-3
1 No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. 2 En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar.
3 Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo a fin de que donde yo esté, estén también ustedes.
2 Corintios 5:8
8 Estamos, pues, llenos de buen ánimo y preferimos salir de este cuerpo para vivir con el Señor.
1 Tesalonicenses 4:13, 14
13 No queremos, hermanos, que vivan en la ignorancia acerca de los que ya han muerto, para que no estén tristes como los otros, que no tienen esperanza.
14 Porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él.
La misericordia no es la habilidad de ya no sentir la pena y el dolor del corazón de vivir en este mundo. La misericordia es saber que estoy siendo sostenido por mi padre en el dolor. –Angela Thomas-
Una de las cosas mas importantes que Dios sacará de nuestra pena y depresión es la habilidad de caminar constructivamente con otros en sus dolores. De hecho, uno de los propósitos del confort que recibimos de Dios es prepararnos para confortar a otros. –David B. Biebel-
Aún en el invierno, aún en la mitad de la tormenta, el sol sigue ahí. En algún lugar, arriba en las nubes, sigue su brillo y calor y saca la vida enterrada en lo profundo de las ramas secas y de la tierra congelada. El sol sigue ahí! La primavera vendrá. -Gloria Gaither-
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