A continuación escribo mi traducción de lo que me parecieron las ideas principales sobre este tema en el libro de Criswell Freeman y Connie Wetzell. “God’s survival guide”.
Ansiedad y pánico Vivimos en un mundo en el cual algunas veces sentimos que el piso debajo de nuestros pies desaparece. Vivimos en un mundo incierto, uno en el cual las tragedias le pueden ocurrir aún al más santo entre nosotros. Y somos miembros de una sociedad llena de preocupaciones, en la cual los cambios de la vida que nos amenazan sobrepasan nuestras habilidades para acoplarnos a los cambios. Por lo cual no es de sorprenderse que algunas veces nos encontremos asediados por sentimientos de ansiedad y pánico. En algunas ocasiones, nuestras ansiedades pueden provenir de causas físicas –desequilibrios químicos en el cerebro que resultan en angustia emocional severa o inexorables ataques de pánico-. En tales casos, la medicina moderna ofrece esperanza a aquellos que sufren. Pero a menudo, nuestras ansiedades resultan de un déficit en la parte espiritual, no en la parte física. Lo que necesitamos es una dosis diaria mayor del amor de Dios, de la paz de Dios, de la certidumbre de Dios, y de la presencia de Dios. Y como adquirimos estas bendiciones de nuestro creador? A través de la oración, de la meditación, de la alabanza y de la confianza. La oración es un poderoso antídoto a la ansiedad, al igual que la lectura devota y la meditación. Cuando pasamos tiempos de quietud en la divina presencia de nuestro padre celestial, recordamos una vez más que nuestros problemas son temporales, pero su amor no lo es. La alabanza es otra herramienta que puede ayudarnos a sobreponernos a las preocupaciones y las dudas de nuestra ansiedad. Cuando alabamos a Dios sinceramente con nuestras palabras, pensamientos, oraciones y con nuestros hechos, recibimos la bendición. Y lo opuesto también es verdad, cuando dejas alabar a Dios, por la razón que sea, perdemos el regalo espiritual que él quiere que sea nuestro. El aprender a confiar en Dios de manera completa y sin reserva, es otro antídoto para la ansiedad. Entre más confiemos en Dios, menos ansiosos nos sentiremos. Pero de nueva cuenta, lo opuesto también es cierto, entre menos confiemos en Dios, más ansiosos estaremos. Cuando nos alejamos de Dios y confiamos sólo en el mundo para nuestra salvación, tendremos problemas. El mundo nos decepcionará, Dios no. Cuando tenemos problemas, debemos invocar a Dios, y a su debido tiempo y de acuerdo a su propio plan, él nos sanará. Tienes ansiedad? Llévale esas ansiedades a Dios. Tienes problemas? Preséntale los problemas a él. Está tu mundo temblando bajo tus pies? Busca protección de aquel que no puede ser movido. El mismo Dios que creo el universo te protegerá si se lo pides... por tanto hazlo y confía. Isaías 43:2, 3 2 Si cruzas por las aguas, yo estaré contigo, y los ríos no te anegarán; si caminas por el fuego, no te quemarás , y las llamas no te abrasarán. 3 Porque yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador. Yo entregué a Egipto para tu rescate ,a Cus y a Sebá a cambio de ti. Filipenses 4:6, 7 6 No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. 7 Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús. Salmos 94:19 19 cuando estoy cargado de preocupaciones, tus consuelos me llenan de alegría. 1 Pedro 5: 7, 10 7 confiadle todas vuestras preocupaciones, pues él cuida de vosotros. 8 Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. 9 Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan los mismos sufrimientos. 10 El Dios de toda gracia, el que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, después de breves sufrimientos, os restablecerá, afianzará, robustecerá y os consolidará. Una de las grandes misiones de Dios es la de liberarnos de los debilitantes lazos del miedo y la ansiedad. El corazón de Dios se rompe cuando nos ve muy desmoralizados y agobiados por el miedo. – Bill Hybels- En el momento en que tu mente se vea invadida por pensamientos de ansiedad, ve a Dios orando. Contempla primero a Dios. Luego, verás la causa de tu ansiedad bajo una luz totalmente nueva –Kay Arthur- Aquello que preserva a un hombre del pánico es su relación con Dios. –Oswald Chambers- Frecuentemente rezamos y nos agobiamos ansiosamente, esperando que Dios se apresure y haga algo. Mientras que Dios está esperando que nos calmemos, para que él pueda hacer algo a través de nosotros. –Corrie Ten Boom-
Comments