A continuación escribo mi traducción de lo que me parecieron las ideas principales sobre este tema en el libro de Criswell Freeman y Connie Wetzell. “God’s survival guide”.
Depresión
Se ha dicho y con justa razón, que la depresión es el resfriado de la enfermedad mental. Porque? Porque la depresión se ha convertido en un padecimiento muy común.
Pero no debemos cometer una confusión, la depresión es una condición seria que si no se trata, puede cobrar una terrible cuota a los individuos y a las familias de igual modo.
La tristeza que acompaña cualquier pérdida significativa es una ineludible realidad de la vida. A lo largo de nuestra existencia, todos debemos soportar el tipo de profundas pérdidas personales que nos dejan luchando por encontrar la esperanza. Pero con el paso del tiempo, nos movemos más allá de nuestro dolor y la tristeza gradualmente se reduce.
Por otro lado, la depresión, es una condición física y emocional que en la mayoría de los casos es tratable con medicamentos y asesoría. La depresión no es un mal que deba ser tomado a la ligera. Si no se trata, presenta peligros reales a la salud física y al bienestar emocional de los pacientes.
Si te encuentras a ti mismo sintiéndote “triste”, tal vez es una reacción lógica a los sube y bajas de la vida diaria. Pero si tus sentimientos de tristeza han durado más de lo que consideras deberían durar –o si alguien cercano a ti teme que tu tristeza pueda haber evolucionado en una depresión clínica- es hora de buscar ayuda profesional.
A continuación se enuncian algunos puntos a considerar que podrían ayudar a decidir si buscar tratamiento médico es una opción.
1. Si consideras tener impulsos persistentes a la auto-destrucción, o si sientes que has perdido la voluntad de vivir, consulta un terapeuta o doctor de manera inmediata.
2. Si alguien en quien tu confías te insta a buscar consejo para evaluar tu condición.
3. Si has experimentado cambios persistentes y prolongados en los patrones del sueño, o si has experimentado un cambio significativo en el peso (ya sea ganado o perdido) consulta a tu médico.
4. Si estás asediado de sentimientos severos, consistentes y prolongados de “desesperanza”, consulta a tu doctor, un profesional o tu pastor.
Nuestro salvador quiere que vivamos vidas de alegría abundante por medio de él. Nuestro deber como creyentes agradecidos es hacer todo lo que podamos para recibir el gozo y la abundancia que puede ser nuestra en Cristo – y el término “todo” incluye tratamiento médico apropiado cuando se requiera.
Algunos días son ligeros y felices, y otros días no. Cuando enfrentamos los inevitables días negros de la vida, debemos elegir como reaccionaremos. Nos dejaremos hundir aún más profundamente en nuestra propia tristeza, o haremos la labor ardua de sacarnos a flote a nosotros mismos? Traemos la luz a los días obscuros, primeramente confiando en Dios y luego en la familia, amigos y, en algunos casos en profesionales médicos. Cuando lo hagamos, eventualmente las nubes partirán y el sol brillará una vez más sobre nuestras almas.
Salmo 143: 7, 8
7 Respóndeme en seguida, Señor, porque estoy sin aliento. No me ocultes tu rostro, para que yo no sea como los que bajan a la fosa.
8 Que yo experimente tu amor por la mañana, porque confío en ti; indícame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma.
Isaías 41:10
10 No temas, porque yo estoy contigo, no te inquietes, porque yo soy tu Dios; yo te fortalezco y te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa.
Las emociones que no hemos vertido en las manos seguras de Dios pueden volverse sentimientos de desesperanza y depresión. Dios es seguridad. –Beth Moore-
Algunos de los mejores bloqueadores de la depresión son una fuerte voluntad para vivir, una determinación intensa y un sentido de propósito en la vida. – Norman Cousins-
Dios sólo conquista aquello que nosotros le entregamos. Y así, cuando lo hace, y cuando nuestra entrega es completa, él nos llena con una nueva fuerza que nunca habríamos conocido por nosotros mismos. Su conquista es nuestra victoria. –Shirley Dobson-
Comments