A continuación escribo mi traducción de lo que me parecieron las ideas principales sobre este tema en el libro de Criswell Freeman y Connie Wetzell. “God’s survival guide”.
Adicción
La definición de adicción en el diccionario es “la necesidad compulsiva por una sustancia que genera habito; la condición de estar ocupado en algo de forma habitual y compulsiva”. Dicha definición es correcta, pero incompleta. Para los cristianos, la adicción tiene un significado adicional: significa el adorar compulsivamente algo distinto a Dios.
Nuestra sociedad es altamente adictiva. Porqué? La respuesta es directa: Oferta y Demanda. La oferta de substancias adictivas sigue creciendo: el hecho de que sean costeables y estén disponibles las hace altamente atractivas a los consumidores; y la demanda por sustancias adictivas ha incrementado conforme más y más usuarios se han vuelto adictos a un conjunto siempre en aumento de sustancias y compulsiones.
La lista de productos adictivos es extensa: alcohol, drogas (ilegales y bajo receta), cigarros, juego de apuestas, sexo (la profesión más antigua del mundo, con un nuevo giro: la pornografía en Internet) y la comida (hace 100 años, el comer demasiado no habría cualificado como una adicción mayor, pero hoy en día sí).
A menos que vivas en una isla desierta, conoces gente adicta –probablemente mucha gente. Si tú, o alguien a quien tú ames está sufriendo por el flagelo de una adicción, las siguientes son ideas que vale la pena recordar:
1. Para el adicto, la adicción es lo primero. En la vida de un adicto, la adicción gobierna. Dios, desde luego, ordena otra cosa. Dios dice, “3 No tendrás otros dioses delante de mí.” (Éxodo 20:3) y realmente habla en serio. Nuestra tarea como creyentes, es poner a Dios en su lugar adecuado: en primer lugar.
2. No puedes curar la adicción de otra persona, pero puedes animarla a que busque ayuda. Los adictos se curan cuando ellos lo deciden, no cuando tú lo decides. Lo que puedes hacer es dar apoyo, y animar al adicto a buscar la ayuda que él o ella necesitan. (Lucas 10:25:37). “25 Y entonces, un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?". 26 Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?". 27 Él le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo".
28 "Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida".` 29 Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?". `30 Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos bandidos, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. 31 Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo.32 También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.33 Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. 34 Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. 35 Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: "Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver". 36 ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?". 37 "El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera”
3. Si vives con una persona que es adicta, piensa en tu seguridad y la de tu familia. Las adicciones amenazan y acortan la vida. No permitas que la adicción de alguien amenace tu seguridad o la de tus seres queridos. (Proverbios 22:3) “3 El hombre precavido ve el mal y se esconde, los incautos siguen adelante y la pagan.”
4. No cooperes en prolongar la adicción: Cuando interfieres con las consecuencias negativas que de otra forma podrían acompañar las conductas negativas de una adicción, sin saber estás fomentando al adicto a continuar con el ciclo destructivo de la adicción. Por tanto, no seas un promotor de ello. (Proverbios 15:31) “31 El oído atento a una advertencia saludable se hospedará en medio de los sabios.”
5. Existe ayuda disponible: Mucha gente ha experimentado adicciones y hablan de sus experiencias. Quieren ayudar. Permíteles. (Proverbios 27:17) “17 El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el prójimo.”
6. La cura es posible. Con la ayuda de Dios, no hay adicción incurable. Y con Dios, no existe situación sin esperanza. (Mateo 19:26) “26 Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: "Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible””
Proverbios 23:20, 21
20 No te juntes con los borrachos ni con los que se hartan de carne, 21 porque el borracho y el glotón se empobrecen, y la modorra hace andar vestido con harapos.
Hebreos 4:15, 16
15 Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado. 16 Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna.
Romanos 8:37
37 Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que nos amó.
Santiago 4:7, 8
7 Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes. 8 Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Que los pecadores purifiquen sus manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido.
La adicción es el enemigo psíquico más poderoso del deseo de la humanidad por Dios. –Gerald May-
El espíritu que viaja hacia Dios, pero que no se despoja de sus cuidados y sus apetitos, es como alguien que arrastra una carreta cuesta arriba -San Juan de la Cruz-
Te convertirás en algo tan pequeño como tu deseo predominante y tan grande como tu anhelo dominante. –James Allen-
Entre más entregues tus cargas mentales al señor, será más fascinante ver como Dios manejará las cosas que para ti es imposible hacer algo al respecto –Charles Swindoll-
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