Amor de pareja/Problemas en relaciones sentimentales
Relaciones interpersonales abusivas
Todos tenemos al menos un sueño en nuestras vidas, o al menos todos deberíamos tener uno siempre presente. Eso lo creo firmemente.
Para mí un sueño es una esperanza, una ilusión; algo por lo que se vive, haciéndonos sentir la magia que existe en este mundo; un sentimiento que te alienta a despertar cada mañana con la certeza de sentirte con ánimos de enfrentar lo que se presente.
¿Que cual es “Mi sueño”? Que bien que lo preguntas. De hecho, esperaba con impaciencia que me dieras la oportunidad de expresarlo. ¡Gracias!
Durante los últimos 20 meses de mi vida, ha estado presente en mi mente lo siguiente: “Quiero ayudar, en la medida de mis posibilidades, a la gente que lo necesite en los peores momentos de su vida”.
Pensé en cuál sería la mejor forma de hacerlo. Han pasado muchas ideas por mi cerebro de como llevar a cabo esta idea. Algunas han sido desalentadoras, sobre todo cuando me doy cuenta de que yo mismo necesito ayuda en muchos aspectos de la vida. Esperaba convertirme en mejor persona para lanzar mi proyecto, tener muchas menos fallas, ser más tolerante, más comprensivo, más paciente, más espiritual. Y cuando reaccionaba ante una situación de forma contraria a lo que, por mi propio bien debería, perdiendo así mi paz interior, me preguntaba a mí mismo: “¿Y así quiero hacer algo por los demás?”
No faltaron también “amigos”/conocidos que me dijeron lo mismo. Y entonces dejaba pasar el tiempo, dejaba de intentar, dejaba que el sentimiento de querer ayudar a otros se quedara a la espera de un mejor momento, para cuando yo estuviera en mejor forma.
No obstante, hoy decidí que ya no. Que no puedo, ni debo esperar más. Que desde donde estoy puedo hacer mucho por mí mismo y por los demás. Me di cuenta de que si no hago al menos el intento por lograr mi sueño, desde el lugar en que me encuentro en estos momentos, tal cual soy, con mis retos diarios y con mis muchas áreas de mejora; que si sigo dejando pasar el tiempo, corro el alto riesgo de terminar mi existencia sin siquiera haber intentado hacer una diferencia de mayores dimensiones en mi vida y, posiblemente, en la de otros.
Hoy sé que siempre habrá aspectos en los que tendré que mejorar, pero por hoy, así me acepto y así me lanzo con mi proyecto. Voy a platicarte brevemente, estimado lector(a), aquello que dio origen a cristalizar esta idea, el por qué de este deseo de hacer algo que contribuya a restaurar y conservar el equilibrio en mi vida, y por qué no, en la de “algunos” más.
Durante los últimos 28 meses de mi existencia, en diversos momentos perdí mi paz, mi equilibrio interno. Lo anterior me hizo cuestionarme mucho respecto de mis creencias, de mis afectos, de mis metas en la vida y de cuál era el objetivo real de que yo estuviera aquí. Durante este intervalo de tiempo, mi vida cambió en muchos sentidos siendo el principal, el haberme mudado a vivir a USA por 20 meses. Donde por decisión propia, y gracias a una transferencia laboral dentro de mi compañía, el día 26 de julio de 2004 amanecí en Cincinnati, Ohio, ciudad sobre la cual, unos días antes no sabía casi nada al respecto ni conocía a nadie. Y así partí hacia los Estados Unidos, dejando atrás en la Ciudad de México lo que había formado la totalidad de mi vida. Mis afectos, mi familia, mis amigos, mis usos y costumbres; en una frase: “la totalidad de mi vida”, como hasta en ese entonces la había conocido.
En USA me enfrenté a una vida totalmente distinta. Tuve mucho tiempo para pensar, para observar, para escuchar, para meditar. Mi experiencia de vida fue muy enriquecedora, no fue fácil pero sí enriquecedora. La vida en los Estados Unidos es muy distinta a la que se experimenta en los países latinoamericanos. No quiero entrar en juicios de valor y por el momento, sólo te diré que no es ni mejor ni peor, sólo distinta, muy distinta.
Durante ese tiempo observé que existe una gran cantidad de gente en el mundo que lucha todos los días contra algunos de los peores enemigos que cada ser humano puede tener: SOLEDAD, MIEDO, ANGUSTIA, DEPRESIÓN, CULPA, ANSIEDAD, TRISTEZA, RESENTIMIENTO, ENVIDIA, CELOS, deseos de VENGANZA, DESCONFIANZA en sí mismos y en los demás. Sintiéndose amenazados, atrapados y desconectados de todo y de todos.
En la vida de todo ser humano hay períodos muy difíciles de atravesar. Nadie se salva de ellos, créemelo. No te sientas solo, nadie está solo.
Se puede minimizar el sufrimiento? SÍ, tal vez te estés preguntando ¿cómo se logra eso? La respuesta es sencilla: “Preparándote, siendo consciente de la valía que tiene tu vida y la de los demás; y también con práctica, con vivencias propias”. Nadie nace sabiendo, tenemos que aprender. Tengo la confianza de que este sitio de Internet servirá para que aprendamos conjuntamente.
Tal vez te preguntarás cómo estar preparados contra el sufrimiento. Sobre todo en una sociedad occidental basada en las apariencias y en la acumulación de poder, en la que se nos ha entrenado a ocultar sentimientos y hacer lo que sea necesario para llegar a pertenecer y a permanecer eternamente en el grupo de la gente “que es popular; que tiene una salud inquebrantable; que aparenta experimentar montones de placer sensual –aún a costa de su salud e integridad emocional-, que posee, acumula y debe poder comprar muchos bienes materiales –algunos de los cuales ni los necesitamos pero que compramos la idea de que los requerimos para ser felices-; que debe cumplir con los altos estándares de estética que la sociedad impone – estándares que cada vez exigen mas esfuerzo, que pocos cumplimos y muchos otros se quedan en el camino, frustrados, desgastados-.
Lo anterior es a lo que la mayoría de la gente hemos enfocado nuestros esfuerzos, por voluntad propia y en gran parte por presión de la sociedad en la que vivimos.
Se nos ha instruido con la máxima de “alejarse del sufrimiento y por ende de los que sufren”. Y es así, que cuando el sufrimiento toca a nuestras puertas, muchos se alejan. Todo es confuso, nada parece tener sentido en la vida, se empiezan a generar y a alimentar sentimientos de insatisfacción y de dolor que hacen que hasta el simple hecho de existir duela como nunca antes.
Vivimos en una sociedad en la que lo importante es “Tener más, a costa de ser menos”. Vale la pena el cambio? Para los que venden imagen y estatus, para los que quieren controlar tu vida, desde luego que SI, para el otro 95% de la población, NO, al menos yo estoy convencido de que no.
Finalmente, quiero aclarar que de ninguna manera creo que el sufrimiento sea algo que se deba promover per se. No obstante en la vida de todo ser humano, el sufrimiento está presente en varios momentos de su vida, y qué mejor que estar preparado para vivirlo y sacar provecho del mismo; lograr sacar algo bueno de lo malo, conseguir que tu pasar por este mundo sea más pleno, que exista una coexistencia pacífica, con uno mismo en primer lugar, posteriormente con los demás y con el planeta que solicita urgentemente dejemos de abusar de él de manera indiscriminada.
Lo que yo pretendo con este sitio de Internet es compartir parte de lo que he tenido oportunidad de conocer a través de libros, revistas, películas, audio y de algunas de mis propias reflexiones y experiencias de vida; esperando que esto permita a alguien encontrar una palabra de aliento, algún consuelo en los “peores momentos de su vida”, y en el mejor de los casos, evitar que el sufrimiento se siga expandiendo de la forma en la que lo está haciendo. Considero que mucho del sufrimiento en la humanidad está presente en lo que el “alma” siente, en un dolor interno. Espero que algo de lo que encuentres aquí te ayude a sanar la herida, o al menos a iniciar o continuar el proceso de curación.
Mi objetivo es aportar una semilla de esperanza que permita a algunos recuperar la fe en la vida, a través de este espacio de gente ayudando a gente. Así sea.
Javier Chichil García